Por Luis Bruschtein
“El
sinceramiento es doloroso” dijo Macri cuando le preguntaron por la
pobreza. En ese contexto, el verbo sincerar es tramposo; se usa como
contraposición a la “mentira” con que se descalificaban los
logros sociales del gobierno anterior. Y hay un sustrato de
cinismo cada vez que este gobierno conservador tiene que hablar de
los problemas que están generando sus políticas en la gente común,
como el desempleo o la pobreza. Si se habla de sinceridad, se supone
que se está hablando de algo bueno. Solamente es doloroso si el
sujeto que se sincera es un sádico que empieza a los latigazos.
Sincerar en el diccionario de este gobierno macri-radical está
relacionado con la idea del neoliberalismo sobre el rigor necesario
en una economía donde la parte dolorosa la ponen los pobres para que
los ricos aumenten su rentabilidad.
Son
pocos meses y todos los índices son dolorosos. Como peregrinos
sedientos, las provincias piden fondos que les prometieron pero
que nunca vieron. El distrito bonaerense está al borde del colapso.
Los intendentes reclaman que recomiencen las obras públicas que se
detuvieron cuando llegó el gobierno pro-radical. Las universidades
avisan que llegan hasta agosto y después tienen que cerrar.
Sobre todo las universidades más nuevas, del conurbano, están
agonizando.
Es
un misterio. La plata no aparece. En los primeros cuatro meses de
este gobierno el Banco Central ha girado al Tesoro 42 mil millones de
pesos –allí también hay emisión–, cinco veces más que en los
cuatro primeros meses del año pasado durante el kirchnerismo y este
gobierno no paga nada, ni los subsidios. Pero la plata no
aparece. Hasta el último día del gobierno saliente, todo eso
funcionaba, no puede ser que lo hicieran sólo a fuerza de emisión
porque la inflación del 1,5 o 1,8 por ciento de los últimos meses
del kirchnerismo era muchísimo menor que el 7 por ciento de este
abril macrista. Se atravesó por la peor epidemia de dengue en
la historia del país, tapada por los medios oficialistas, sin que se
hiciera ni siquiera una campaña pública de información y
prevención. En la CABA hubo más de cinco mil infectados
reconocidos con lo cual habría que multiplicar por tres para tener
una estimación aproximada de los enfermos que no fueron detectados.
Hubo una movilización masiva en La Plata para pedir que se ejecute
el boleto estudiantil establecido por la legislatura como existe en
otras provincias, pero la gobernadora María Eugenia Vidal dijo que
no está entre sus prioridades. Las universidades no tienen para
pagar los servicios con las nuevas tarifas y con una inflación que
no estaba prevista en sus presupuestos. Macri les concedió el uno
por ciento de aumento.
Los
únicos índices buenos son los que marcan las ganancias del sector
financiero. A pesar de que se mantiene la fuga de divisas, en
contrapartida aumentaron las comisiones para bajar fondos del
exterior atraídos por las altas tasas de interés. Vienen
capitales a la timba financiera. Pero cuando se trata de inversiones
la provincia de Neuquén, que fue la primera en tomar deuda
después del pago a los buitres, pese al respaldo de su riqueza
petrolera debió tomarla con más de 8,60 puntos de interés, más
cara de lo que había conseguido YPF durante el kirchnerismo.
Los
índices son malísimos si están referidos a la capacidad
adquisitiva del salario y al trabajo. La venta de insumos para la
construcción bajó el 22 por ciento y el consumo minorista bajó el
6,6 por ciento. Son cifras reveladoras de caídas de la economía
cercanas a las de la crisis de 2001, pero en esa época se
notaron más porque se venía de un largo camino de descomposición y
empobrecimiento. En este caso es un golpe de furca y no la
culminación de un proceso, como fue en 2001, sino su comienzo.
No
parece doloroso para ellos, pero ha sido un sinceramiento el rechazo
del oficialismo a una ley que busca frenar los despidos masivos que
se están produciendo en la administración pública y en el ámbito
privado. Por el motivo que sea, al asumir esa posición, los
radicales y el PRO se muestran a favor de los despidos, lo cual es
una forma de sincerarse. Es obvio que una prohibición legal por
sí sola no impedirá los despidos, pero puede funcionar como
paraguas o como obstáculo. El problema de fondo son las políticas
del gobierno que están achicando la actividad económica, lo cual
lleva a la destrucción de fuentes de trabajo...
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