domingo, 8 de mayo de 2016

Doloroso

Por Luis Bruschtein
El sinceramiento es doloroso” dijo Macri cuando le preguntaron por la pobreza. En ese contexto, el verbo sincerar es tramposo; se usa como contraposición a la “mentira” con que se descalificaban los logros sociales del gobierno anterior. Y hay un sustrato de cinismo cada vez que este gobierno conservador tiene que hablar de los problemas que están generando sus políticas en la gente común, como el desempleo o la pobreza. Si se habla de sinceridad, se supone que se está hablando de algo bueno. Solamente es doloroso si el sujeto que se sincera es un sádico que empieza a los latigazos. Sincerar en el diccionario de este gobierno macri-radical está relacionado con la idea del neoliberalismo sobre el rigor necesario en una economía donde la parte dolorosa la ponen los pobres para que los ricos aumenten su rentabilidad.
Son pocos meses y todos los índices son dolorosos. Como peregrinos sedientos, las provincias piden fondos que les prometieron pero que nunca vieron. El distrito bonaerense está al borde del colapso. Los intendentes reclaman que recomiencen las obras públicas que se detuvieron cuando llegó el gobierno pro-radical. Las universidades avisan que llegan hasta agosto y después tienen que cerrar. Sobre todo las universidades más nuevas, del conurbano, están agonizando.
Es un misterio. La plata no aparece. En los primeros cuatro meses de este gobierno el Banco Central ha girado al Tesoro 42 mil millones de pesos –allí también hay emisión–, cinco veces más que en los cuatro primeros meses del año pasado durante el kirchnerismo y este gobierno no paga nada, ni los subsidios. Pero la plata no aparece. Hasta el último día del gobierno saliente, todo eso funcionaba, no puede ser que lo hicieran sólo a fuerza de emisión porque la inflación del 1,5 o 1,8 por ciento de los últimos meses del kirchnerismo era muchísimo menor que el 7 por ciento de este abril macrista. Se atravesó por la peor epidemia de dengue en la historia del país, tapada por los medios oficialistas, sin que se hiciera ni siquiera una campaña pública de información y prevención. En la CABA hubo más de cinco mil infectados reconocidos con lo cual habría que multiplicar por tres para tener una estimación aproximada de los enfermos que no fueron detectados. Hubo una movilización masiva en La Plata para pedir que se ejecute el boleto estudiantil establecido por la legislatura como existe en otras provincias, pero la gobernadora María Eugenia Vidal dijo que no está entre sus prioridades. Las universidades no tienen para pagar los servicios con las nuevas tarifas y con una inflación que no estaba prevista en sus presupuestos. Macri les concedió el uno por ciento de aumento.
Los únicos índices buenos son los que marcan las ganancias del sector financiero. A pesar de que se mantiene la fuga de divisas, en contrapartida aumentaron las comisiones para bajar fondos del exterior atraídos por las altas tasas de interés. Vienen capitales a la timba financiera. Pero cuando se trata de inversiones la provincia de Neuquén, que fue la primera en tomar deuda después del pago a los buitres, pese al respaldo de su riqueza petrolera debió tomarla con más de 8,60 puntos de interés, más cara de lo que había conseguido YPF durante el kirchnerismo.
Los índices son malísimos si están referidos a la capacidad adquisitiva del salario y al trabajo. La venta de insumos para la construcción bajó el 22 por ciento y el consumo minorista bajó el 6,6 por ciento. Son cifras reveladoras de caídas de la economía cercanas a las de la crisis de 2001, pero en esa época se notaron más porque se venía de un largo camino de descomposición y empobrecimiento. En este caso es un golpe de furca y no la culminación de un proceso, como fue en 2001, sino su comienzo.
No parece doloroso para ellos, pero ha sido un sinceramiento el rechazo del oficialismo a una ley que busca frenar los despidos masivos que se están produciendo en la administración pública y en el ámbito privado. Por el motivo que sea, al asumir esa posición, los radicales y el PRO se muestran a favor de los despidos, lo cual es una forma de sincerarse. Es obvio que una prohibición legal por sí sola no impedirá los despidos, pero puede funcionar como paraguas o como obstáculo. El problema de fondo son las políticas del gobierno que están achicando la actividad económica, lo cual lleva a la destrucción de fuentes de trabajo...

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