La
industria del calzado hoy atraviesa su propio «deja vu». Finalizado
el primer trimestre de 2016, enfrenta problemas similares a los que
tenía hace casi quince años y reclama, como otros sectores
fabriles, el acompañamiento de las políticas públicas para seguir
produciendo. Aunque se logró el compromiso del Secretario de
Industria de la Nación para atender la actividad, hay mucha
preocupación entre los industriales de un rubro que tiene fuerte
presencia en Rosario, Acebal, Alvear, Granadero Baigorria, Pavón
Arriba o Tortugas.
Santa
Fe es una de las provincias referentes a nivel nacional, con más
de 150 micro, pequeñas y medianas empresas, que emplean a cerca de 4
mil personas. Aunque hay firmas de larga historia como Grimoldi,
Ringo, Funcional o Beb's, la fabricación de calzado experimentó un
fuerte crecimiento en la última década, que permitió la aparición
de nuevos jugadores. Algunos con marca propia en Rosario o el
resto del país. Otras, con nombres genéricos, que pudieron
convertirse en proveedores de grandes cadenas de supermercados, como
opción de calzado barato. Para tener referencias de lo que significó
esta expansión, de 64 millones de pares de calzados vendidos en
todo el país en 2001 se pasó a 142 millones en 2015. Y la
provincia de Santa Fe aportó una valiosa porción de ese número
global.
Ante
este mercado interno en crecimiento, se aplicó en el país un
esquema de control de importaciones. Además de parir empresas
locales nuevas, el proceso colaboró para que firmas globales como
Nike o Reebok, abrieran sus plantas en el país. En este contexto,
mientras se vendieron cada vez más zapatos y zapatillas, fue
decreciendo la participación de la mercadería importada, sobre todo
en el período 2008/2013.
En
2015, la cifra aproximada de calzado fabricado en el país fue de 120
millones de pares, tres veces más que los 39 millones de 2001. Es
decir, el 85% de los pares vendidos en el país fueron de origen
nacional. Y el resto, provino de Brasil, China, Vietnam o
Indonesia, fundamentalmente zapatillas. Con los cambios en la
macroeconomía a partir de diciembre, el escenario cambió. Cuando
cayeron las declaraciones juradas anticipadas de importación (Djai),
que regulaban las importaciones, en pocas semanas se autorizaron
permisos para importar mucho calzado. "Sólo en diciembre de
2015, que fue más corto por los feriados de las Fiestas, entraron
100 mil pares más que en el mismo período de 2014", reveló
Fabrizio Procopio, titular de la Cámara santafesina del sector. Y la
tendencia continuó: en los primeros tres meses de este año ingresó
un 25% más de calzado importado que en el año pasado, lo que
disparó enseguida las alertas.
Por
la caída del poder adquisitivo de los clientes, cayó además un
20% el nivel de ventas en el mercado interno. "Y encima subieron
los costos de fabricación", indicó Alberto Serra, gerente
de la cámara. Una
de las asignaturas pendientes del proceso de sustitución de
importaciones que se pretendió impulsar durante la etapa reciente
del país: El 35% de los materiales que se necesitan para hacer
una zapatilla o un par de zapatos en el país, es importado. "Hay
algún sintético de origen nacional, pero el resto lo seguimos
trayendo de afuera, incluso en todos estos años", se
lamentan los industriales...
"Nosotros
tenemos ocupación intensiva de mano de obra, de allí que junto al
textil, la línea blanca, los carroceros y otras áreas de la
industria, siempre hemos sido considerados como sectores sensibles,
cada vez que se habla de abrir importaciones. El punto de partida
debería ser la protección, para pensar en el mediano plazo en
mejoras de la competitividad", refieren los industriales.
Empleo
regional. En Santa Fe, unos cuatro mil puestos de trabajo entre
directos e indirectos, se vinculan a la elaboración de calzados
Apenas ese nivel de empleo entró en riesgo, el sector puso el
grito en el cielo y solicitó audiencia con el gobierno nacional.
"Aparece el Estado para poner equilibrio, o salimos de la
cancha", razonaron.
En
este contexto, elementos de la política pública como las
barreras arancelarias u otros mecanismos que promuevan a la
producción local, aparecen en la mesa de negociación. "Lo
mismo que hace cualquier país en el mundo con decisión de
desarrollar a su industria", indican los fabricantes
santafesinos.
Los
empresarios se reunieron a principios de abril con Martín
Etchegoyen, actual secretario de Industria de la Nación junto al
ministro de Producción de Santa Fe, Luis Contigiani. "Etchegoyen
nos dijo que desde su área se va a trabajar en la defensa de la
industria nacional...
Sin
embargo, consideran además que la voluntad política debe
plasmarse en medidas con efectos concretos, entre otras las medidas
antidumping que la Argentina tiene ante China desde 2010.
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