“... La pobreza
argumental, es sabido, suele ser hija de la mentira. Y éste es un
caso ejemplar, porque, como sabe cualquier persona decente, la
cuestión no es si el Sr.Macri fue propietario o director de empresas
offshore. No es si tenerlas indeclaradas fue un pedido de su padre.
No es esa fruslería de que se instalaban en Panamá para operar en
Brasil. No es si Kagemusha o como se llamen esas empresas secretas
tenían mucha o poca actividad. No es si sus cuentas eran chiquitas o
insignificantes. No, definitivamente no. La cuestión –la única
cuestión– es que el presidente de la Nación Argentina opera desde
hace años y en secreto en las mismas cloacas financieras de
ladrones, evasores, estafadores, corruptos y narcotraficantes de todo
el planeta.
Que nadie se
ilusione con que Macri vaya a renunciar por todo esto, en primer
lugar porque no se lo va a permitir el enorme poder que lo colocó
donde está y lo sostiene a como dé lugar. Y además porque uno ya
sabe que hay cierto tipo de gente que no hace de la vergüenza un
deber.
Por eso la tragedia
argentina es hoy descomunal. Porque el cuadro se perfecciona día a
día y hora a hora gracias al impresionante cerrojo que el sistema
mentimediático (indigno ya de la palabra periodístico) está
poniéndole a la responsabilidad presidencial. En sólo tres días,
los diarios y la telebasura ya no hablan del escándalo, o apenas lo
mencionan en pocas líneas, abajo y moderadito. Para ellos corrupción
hay una sola y pertenece al pasado: la de los kirchneristas más
cuestionados que están empezando a desfilar por tribunales al
servicio del nuevo régimen...”
No hay comentarios:
Publicar un comentario