“ Según la
medición sobre pobreza que realiza mensualmente la Universidad
Católica Argentina, hubo un fuerte empeoramiento en las condiciones
de indigencia y pobreza durante el primer trimestre de 2016. La tasa
de indigencia pasó de 5,3% a fines de 2015 a 6,9% en marzo de este
año, lo cual en este caso daría cuenta de un aumento de por lo
menos 350 mil personas en situación de indigencia (acumulando 2,3
millones de personas indigentes al final del tercer trimestre del
año). En cuanto a la tasa de pobreza, esta habría pasado de 29% a
fines de 2015, a 34,5% en marzo de este año; lo cual significa, de
manera aproximada, 1,4 millón más de pobres (cerca de 13 millones
de personas en situación de pobreza en total).
Sin embargo, el
presidente Macri declaró que “me duele tomar alguna decisiones,
pero es el camino de la verdad”, atribuyendo las medidas de su
gobierno a la supuesta herencia recibida.
Pero pongamos en
contexto los dichos. En septiembre del año pasado, asistiendo al
anuncio semestral del aumento jubilatorio, la entonces Presidenta
adelantó el aumento de pensiones, asignaciones y otros beneficios
para los ciudadanos que, anualizados, significaban 110.000 millones
de pesos más al bolsillo de la gente, la que obviamente la volcaría
al consumo.
Los primeros
anuncios de Macri fueron la devaluación del 50% del peso respecto
del dólar, y la baja y/o quita de retenciones a las exportaciones
cerealeras, a las mineras y a los autos de alta gama. Alrededor de
120.000 millones de pesos que dejaban de ingresar al Estado para
beneficio de pocos empresarios.
Es momento de decir
¡basta de cinismo! Las medidas que se toman no están determinadas
por fenómenos naturales ni sobrenaturales, son decisiones políticas.
Devaluar, aumentar las tarifas de electricidad un 500%, del gas el
300% y del transporte el 100%, trae consecuencias para los que lo
tienen que pagar, y están a la vista.
El programa
económico que se mostró hasta ahora es el de un neoliberalismo
clásico, que traducido a la vida cotidiana significa un ajuste
ortodoxo. Es achicamiento de la inversión estatal a través de
despidos masivos, supresión de programas sociales y discontinuidad
de la inversión tecnológica o de punta. Es enfriamiento de la
economía, caída del consumo y de la inversión, con la consiguiente
cadena de despidos en el sector privado, pero con una transferencia
enorme de recursos en favor de los sectores concentrados.
¿Es ese el camino
de la verdad inexorable que define Mauricio Macri? No, es la decisión
política de gobernar para los que más tienen, pero echándole la
culpa de las decisiones al gobierno anterior...”
No hay comentarios:
Publicar un comentario