Los firmantes de la
presente nota, queremos expresar nuestra preocupación ante los
hechos acaecidos en la Biblioteca Nacional de la República
Argentina. En los últimos años, ese organismo público, ha
preservado, acrecentado, informatizado, catalogado, difundido su
patrimonio, aumentando sustantivamente el número de lectores, en una
gestión cultural y bibliotecológica que ha sido reconocida por
académicos, intelectuales, investigadores, escritores, lectores y
usuarios de muy distinta orientación.
La Biblioteca
Nacional, caracterizada por su pluralismo y amplitud de criterio,
abierta a todo tipo de expresiones culturales, ha sido gravemente
castigada por el actual gobierno argentino con el despido de 240
trabajadores, una cuarta parte de su planta, lo que pone en duda su
futuro. Sectores enteros de la institución han quedado comprometidos
en su funcionamiento y gran cantidad de sus servicios no podrán ser
brindados a los lectores y a la comunidad. Esta medida, además del
daño causado a los trabajadores despedidos y a sus familias,
constituye un golpe a la Biblioteca Nacional como espacio democrático
de expresión y sitio de articulación con saberes universitarios,
manifestaciones artísticas, editoriales, producción literaria e
intelectual.
Una institución
histórica bicentenaria, que emprendió su modernización en el campo
bibliotecológico junto a la diversificación de sus actividades
culturales, se ve castigada de este modo por medidas sin
justificación, que configuran un cercenamiento de derechos,
desplazando a especialistas formados, trabajadores con experiencia
laboral y acreditación académica, y destruyendo los equipos de
trabajo de los que eran parte.
El Ministro de
Cultura anunció que el futuro director de la Biblioteca Nacional es
el escritor Alberto Manguel. ¿Qué proyecto habrá bajo su nombre?
¿La continuidad institucional de la Biblioteca o su achicamiento?
Los despidos son parte de una política de restricción de las tareas
del Estado. Para la Biblioteca Nacional, esto significa el menoscabo
de sus oficios y de su misión.
El daño causado a
la cultura y a la vida institucional puede ser enorme. Por eso,
queremos manifestarnos –como lo han hecho más de mil intelectuales
y escritores argentinos en una declaración previa– en favor de la
Biblioteca Nacional de la República Argentina y sus tareas de
preservación, estímulo a la producción cultural, custodia de la
memoria impresa y libertad de pensamiento, desafíos que no puede
asumir sin sus trabajadores.
John M. Coetzee -
Premio Nóbel de Literatura. Jacques Rancière - Université Paris 8,
Francia. Roberto Fernández Retamar - Casa de las Américas, Cuba.
Marc Augé - École des hautes études en sciences sociales, Francia.
Marilena Chaui - Universidade de São Paulo, Brasil. Alain Badiou -
École des hautes études en sciences sociales, Francia. Miguel Ángel
Estrella - Músico, Francia. Etienne Balibar - Université de Paris,
Francia. Kinston University, Reino Unido. Elena Poniatowska -
Escritora, Premio Cervantes,
México. Judith Butler - University of
California, EEUU. Nancy Fraser - New School for Social Research,
EEUU. Chantal Mouffe - Westminster University, Reino Unido. Siguen
Firmas
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