“... En su
discurso, propuso ante los asistentes una línea política clara y
precisa. No fue la unión de los peronistas, no fue en absoluto un
kirchnerismo emocional, sino la construcción de un frente cívico.
Resulta imposible imaginar una formulación más amplia. Según ella,
no importa de qué partido provenga cada uno, no tiene importancia a
quién haya votado. Sólo importa que responda esta pregunta: ¿Usted
está mejor o peor que hace cuatro meses? Explicitó que a ella no
sólo le preocupa el 49% de argentinos que votó a la oposición,
también el 51% son parte de su preocupación política.
“Convoquen a los
dirigentes sindicales también”, afirmó explicitando que se trata
de olvidar viejos rencores. “La palabra traición es una palabra
fuerte” previno e insistió: “No vine acá para dividir a los
argentinos”. Ante el veloz agravamiento de la situación social
sostuvo: “Necesitamos ese frente ciudadano, organizado,
participativo”. Y a renglón seguido, conocedora de las internas
clásicas, pidió evitar discusiones sobre dónde reunirse y
cuestiones por el estilo.
"... Cuando algunos
asistentes comenzaron a insultar a los más renombrados opositores
que no son kirchneristas, Cristina Kirchner respondió: “Así no
van a convencer a nadie”. En esa misma línea insistió en pedirle
a sus adherentes y militantes que no se peleen con otros argentinos
porque hayan votado a otros partidos o porque tengan opiniones
diferentes. La inflación no distingue entre K y antiK. Una razón
sencilla para buscar la unidad.
La insistencia en su
discurso acerca de esta idea de frente ciudadano, plantea la pregunta
de si acaso ella percibía que no se entendía bien el mensaje que
quería dar.
En la coyuntura
política actual, la oposición al gobierno tiene sólo tres posibles
estrategias, como señalamos en un artículo con Gerardo Adrogué.
Una es la negociación con el gobierno nacional en procura de
gobernabilidad de las provincias o municipios. Aunque en democracia
siempre es necesario dialogar y negociar, esta primera estrategia es
pobre cuando se reduce a un acuerdismo que renuncia a la construcción
de una alternativa política de mediano plazo. La segunda estrategia,
que habrá que ver si no fue deshechada hoy por Cristina Kirchner,
consiste en radicalizar una identidad kirchnerista pura basada en la
defensa cerrada de los doce años de gobierno. El problema principal
de esta línea es que fortalece la fragmentación de la oposición,
uno de los principales capitales políticos del oficialismo.
La tercera
estrategia implica un cambio relevante: buscar articular
heterogeneidades en defensa de derechos económicos, sociales y
políticos. Implica construir una oposición sólida, que no cae en
una unidad vacía, porque justamente se hace alrededor de la defensa
de derechos y de conquistas. Se trata de una oposición diversa donde
ninguna de las identidades o agrupaciones tiene prevalencia absoluta
sobre las otras, porque prioriza la unidad contra el neoliberalismo a
una política de identidad. Hoy Cristina Kirchner planteó una opción
clara en procura de la mayor articulación imaginable: un frente
ciudadano. Habrá que ver si la diversidad de dirigentes opositores
está a la altura del llamado y si quieren, saben y pueden llevarlo a
cabo. Las rápidas deserciones de algunos no debería interpretarse
como un fracaso: la articulación de heterogeneidades no es sólo una
convocatoria a dirigentes, debe ser una convocatoria a que todos los
ciudadanos afectados por el ajuste coloquen por un tiempo en segundo
plano sus propias banderas partidarias para poder estar a la altura
de defender los intereses de las grandes mayorías de argentinos."
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