" Fuerte impacto en el
seno del Gobierno causó la revelación de los Panamá Papers, donde
se destacó el nombre de Mauricio Macri como integrante de una
sociedad offshore. En las habituales tenidas de almuerzos y cenas
oficialistas de esta semana, la cuestión se transformó casi en un
monotema, pese (o debido) a las desmentidas que partieron desde el
corazón mismo de Cambiemos. La incomodidad se multiplicaba ante los
casos difundidos por la investigación periodística global del
actual intendente de Lanús y ex ministro de Hacienda porteño,
Néstor Grindetti, y del diputado nacional oficialista Daniel
Ivoskus, también flojos de papeles a la hora de las explicaciones
claras y directas. En una de esas tertulias preocupadas, un conspicuo
ministro criticó en voz baja la estrategia de respuesta inicial ante
el escándalo: “El comunicado difundido parecía de un CEO, no de
un presidente”, argumentaba. Obviamente, no responsabilizaba a
Macri de ello, sino a Marcos Peña, jefe de Gabinete, que el martes
no tuvo mejor idea que presentar una iniciativa antilavado y no
mencionar el tema hasta que arrancó la conferencia de prensa, y
todas las preguntas fueron sobre los Panamá Papers. La irrupción de
Macri en la Rosada, el jueves, anunciando un proyecto de ley de
acceso a la información pública y de la creación de un fideicomiso
ciego para el manejo de sus bienes, cuatro días después de
estallado el escándalo, no hizo más que ratificar la pobre
reacción. En otra mesa, un influyente operador judicial conectó
humorísticamente la problemática offshore macrista con la súbita
detención de Lázaro Báez, demorada durante años: “Hay que ver
el lado positivo de la nueva velocidad en Comodoro Py. Si llega a
aparecer una sociedad o cuenta más de Macri en el exterior...
¡resuelven el caso AMIA!”. Mejor reír que llorar..."
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