martes, 17 de mayo de 2016

Entrevista con el Padre Ciaramella: “Hoy tenemos una política que es una fábrica de pobres”

El Padre Marcelo Ciaramella es párroco de Santa Rosa de Lima, en Quilmes Oeste, miembro del grupo de Curas en la Opción por los Pobres y profesor de la Universidad Arturo Jauretche, de Florencio Varela. Y un ojo permanentemente atento a la situación social. Por eso no duda: “Nosotros somos críticos con las políticas neoliberales que se están aplicando. Cuando se achica el Estado, cuando se quita la protección social, cuando el Estado se retira de la contención territorial, cuando suben los precios, baja el empleo y suben las tarifas, el hilo se corta siempre por lo más delgado y lo primero que se ve es más cartoneros en la calle, más gente en Caritas, más changas que se cortan. Eso es lo que estamos viendo en cada una de nuestras parroquias. Es imposible dar datos que reporten con precisión la cuantía de estos daños, pero es innegable que con relación a los años anteriores hay un crecimiento del deterioro”.
Decía que el Estado se retira: ¿eso también lo notan?
–Sí, claro. Los planes se van cortando, en otros quedan los títulos pero vacíos de recursos a los programas, se retiraron las unidades móviles de salud, no hay ningún tipo de campaña relacionada con el dengue, enfermedad que los primeros que lo sufren son los pobres. Es evidente la deserción del Estado en su rol de contención.
Por otro lado, yo soy docente en la Universidad de Florencio Varela que se inauguró hace 5 años y ya tiene 28.000 alumnos. Esos alumnos son chicos de los barrios de Varela que no podían ir ni a La Plata ni a Buenos Aires. Cuando se abrió esa universidad, pudieron acceder a la educación pública y gratuita. Ahora las universidades están en veremos: no giran los fondos, no convocan a paritarias. Y lo peor de todo es que cuando se les habla a los funcionarios de esta realidad, miran para otro lado o contestan como si estuvieran en Groenlandia y no en la Argentina.
También suele escucharse que en un tiempo las cosas van a estar mejor: el bendito segundo semestre…
–Yo no me creo nada de eso. Pero supongamos por un momento que fuera cierto. La pregunta entonces es: ¿quién decide cuál es el sector que tiene que esperar? Por un lado van a buscar el voto del pueblo, pero por otro deciden unilateralmente que el que tiene que esperar cinco años para poder trabajar y vivir dignamente es el pueblo trabajador. Mientras tanto, son liebres para pagar a los buitres y tortugas para ocuparse de los pobres; rápidos para dar respuestas a los intereses de las corporaciones y los grupos financieros y lentísimos para comprender y ocuparse de los problemas urgentes de los sectores más necesitados.
¿Y qué escuchan ustedes de la gente?
–Es difícil hacer un promedio pero lo que charlamos siempre con otros curas es que la gente se queja de que le cuesta cada vez más vivir, que nota la pérdida del acceso a determinadas cosas, mucho de ellas vitales. Quizás no todos hagan una reflexión política que les permita entender por qué pasa lo que pasa. Pero también están los que empujados por la situación empiezan a visibilizar las causas. En La Rioja, por dar un ejemplo, en donde era vital la presencia de la Secretaría de Agricultura Familiar porque la gente vive del campo y de los animales y necesita el apoyo del Estado porque no puede competir en el mercado, el retiro del Estado con el desmantelamiento de esa secretaría, fue un cachetazo que dejó sin laburo a mucha gente. Y esa gente se organizó para reclamar. En ciertos sectores de la clase media baja todavía hay un pequeño colchón, pero en los sectores más vulnerables no; el que vivía de la changa y ya no la tiene, no come. Tiene que ir a pedir, viene a la parroquia. Para esos sectores no hay tiempo.
¿Esto no ocurría antes?

–No, en absoluto. Había un Estado presente, que se ocupaba y se veían las mejoras. Si bien es cierto que había un montón de cosas por resolver, aspectos difíciles de solucionar y sectores a los que no se lograba llegar del todo, había contención y disposición a atender las necesidades. Esto cambió radicalmente. Antes teníamos un gobierno preocupado y un Estado ocupado por la pobreza. Hoy lo que tenemos es una política que es una fábrica de pobres. Tenemos un ministro de Trabajo que dice que no hay crisis del trabajo; uno de Economía que dice que los despidos son una “sensación térmica”, y uno de Educación que niega la situación de las universidades. En fin, discursos mentirosos, medios que apañan y políticas que, como dije, son una fábrica de pobres.
El cambio se nota en el desinterés del gobierno por el Estado, pero también en las intervenciones concretas…
–Por supuesto. Allí están las políticas con el Plan Conectar Igualdad. Primero lo desmantelaron, luego, ante la repercusión mediática, dijeron que continuaba, pero en la realidad está vaciado de recursos y no funciona, no les llega a los chicos. Otro ejemplo, en la parroquia del Padre Paco, donde nos reunimos con Cristina Fernández de Kirchner, había una cooperativa textil que producía guardapolvos y ropa de trabajo que compraba el ministerio de Desarrollo Social. Eso se cortó, el ministerio no compró más y la cooperativa dejó de funcionar. En las escuelas creció la cantidad de chicos que van a comer y disminuyeron las raciones de comida. Los comedores parroquiales que tenían capacidad, ahora están completos. Donde el Estado se retira no queda nada porque estamos hablando de situaciones extremas.
¿Qué opina de la visita de Hebe de Bonafini al Papa Francisco y de las declaraciones del jefe de Gabinete Marcos Peña?
El Papa hace bastante tiempo que invitó a Hebe de Bonafini. Primero Hebe consideró que no era el momento y ahora cree que sí y está muy bien. Intentar mezclar esto con una actitud en contra del gobierno es forzar los hechos. En realidad, lo que está detrás de esto es que el gobierno no quiere lo que Hebe representa, que es la lucha por los derechos humanos, y a la vez les molesta la posición del Papa, fundamentalmente expresada en su discurso de Santa Cruz de la Sierra donde habló de Techo, Tierra y Trabajo. Lo que pasa es que estamos frente a un gobierno que desconoce la historia y desconoce las ideologías que construyeron la historia. Por eso no pueden entender las luchas y los conflictos. Por eso dicen las cosas que dicen de Hebe, que posiblemente no haya sido la persona más tolerante de la República, pero es un pilar indiscutible en la historia tremenda que nos tocó atravesar a los argentinos. Por eso, Marcos Peña, antes de hablar de Bonafini, como dijo Eduardo De la Serna, debería cambiarse los pañales.
Hace unos días se conmemoró el 42º aniversario del asesinato del Padre Carlos Mugica…
–Sí, así es. Hicimos una misa en su homenaje en la Parroquia San Francisco Solano, que es el lugar donde fue asesinado a la salida de una misa el 11 de mayo de 1.974. Fue muy conmovedor. Además, tuvimos la alegría de contar con la presencia de Nora Cortiñas. A mí me tocó dar la misa y elegí hablar de Juan, porque allí Jesús les dice a los apóstoles “ustedes no son del mundo” y algunos creen entender en eso que los curas no tenemos que ocuparnos de las cuestiones mundanas. Es todo lo contario. Lo que allí les dice es que no son del mundo de la injusticia: “Si Yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado”. Es decir, no se puede ser ajeno a la injusticia del mundo. Y Carlos dio testimonio de eso en su vida y con su vida involucrándose en la política en la que se urden las injusticias y se construye la justicia. Siempre hay que recordarlo y rendirle homenaje a Mugica y este es un momento muy especial para hacerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario