La
grave crisis ocupacional que generó en la industria pesquera
marplatense el mayor ajuste en los controles de las capturas de la
flota fresquera que opera desde el puerto local, desde que asumió el
nuevo gobierno, ha sido puesta en números por el Sindicato Obrero de
la Industria del Pescado.
La
Secretaria General del gremio reconoció que en los últimos 150 días
se han perdido cerca de 400 fuentes de trabajo en el sector. Cristina
Ledesma le envió días pasados una carta a la gobernadora María
Eugenia Vidal en la que le solicita un encuentro para analizar la
grave situación que enfrentan los trabajadores en el puerto
marplatense.
La
modalidad se repite entre quienes generaron la mayoría de los
despidos. Empresarios que se fugaron como Juan Boccuti, de
Cooperativa 7 Mares, que dejó a 25 personas en la calle. Boccuti fue
el primero de una lista que luego se incrementó con Roberto Funes,
quien dejó de frecuentar los lugares habituales de trabajo.
Lo
siguen esperando 51 trabajadores ligados a Fisherman, 52 en la
cooperativa Oceanic, que ocuparon la planta del Tubo, en San Salvador
y Figueroa Alcorta, que relocalizó a su gente y la llevó a procesar
a otro lado. También aguardan noticias de Funes, su hijo, su yerno y
los 35 obreros de planta Acha.
Del
que tampoco se sabe nada es de Bastiano Di Scala, que procesaba
materia prima en la pantalla de Cooperativa Bristol, donde empleaba a
38 trabajadores. Otro que bajó la persiana fue Miguel Durotovich que
procesaba pescado para Gaveteco y ahí quedaron 31 personas sin
chances de continuar trabajando.
“Ninguna
autoridad se ha acercado para mediar en estos conflictos, con plantas
que aún permanecen tomadas por los trabajadores a la espera de una
solución o aparición de estos empresarios”, le informa Cristina
Ledesma en la nota presentada a María Eugenia Vidal.
Otro
que también dejó de convocar peones y fileteros a trabajar fue
“Planta Rubén”, que agrupaba a 19 personas.
Esta
lista suma más de 250 trabajadores que se quedaron en la calle
durante marzo y abril. Antes hay que anotar los despidos de
trabajadores registrados que anunciaron Centauro y Mattera.
“Suman
más de cien los casos de despidos por goteo.
Dos en una planta, tres
en la otra, cuatro en la de más allá. Falta pescado y nuestros
compañeros son los más perjudicados”, señala Ledesma, quien como
un bombero, corre de un foco en desarrollo a otro que amenaza
desatarse, para intentar apaciguar los ánimos y retardar todo lo que
se pueda el cierre de plantas.
“Estas
cosas no se resuelven con medidas de fuerza generales porque creo que
terminan perjudicando a los compañeros que están trabajando”,
aclara Ledesma sobre la política del gremio, ajeno a marchas y
manifestaciones. “Vamos puntualmente a la planta que maneja el
empresario o a quien le daba pescado, como pasó con Bastiano, que ya
firmamos el acuerdo para la indemnización”...
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